La
Reforma del Desempleo
EN CLARO
El
gobierno del PP ha presentado un proyecto de Ley al parlamento
para modificar las prestaciones por desempleo. Esta nueva
reforma laboral, como todas las anteriores, supone una pérdida
sustancial de derechos, y va a ocasionar fuertes desigualdades
sociales.
Hay
tres campos a los que se aplica la reforma:
+A.
A las prestaciones de desempleo en sentido estricto.
La filosofía que subyace respecto de los desempleados
en esta Ley es que el preceptor de prestaciones sociales
es sospechoso de cometer fraude, un delincuente sobre el
que hay que extremar los elementos de control. Esta sospecha
sobre el parado, que sin duda generará sentimientos
de culpa, en alguien que tiene bastante con la desgracia
de no tener trabajo, ya está generando una agresividad
social hacia los sectores menos favorecidos de la sociedad.
El parado se convierte en alguien que tiene que rendir cuentas
ante la Administración y exponer su vida privada
ante ella. Tiene que explicar los motivos por los que rechaza
un trabajo a cincuenta kilómetros de distancia de
su domicilio, o porqué rechaza un trabajo que no
guarda relación con su profesión. El parado
debe trabajar en lo que sea, y donde sea.
+B.
A las prestaciones del Plan de Empleo Rural, el PER.
Una de las pérdidas culturales y sociales más
significativas del siglo XX en España ha sido la
desaparición de la cultural rural. Los pueblos agrícolas
se han despoblado, y con ello una enorme tradición
cultural está a punto de desaparecer. Sin duda son
muchos los factores que han contribuido a este fenómeno.
entre otros la atracción por las distintas formas
de vida que se pueden ejercer en los núcleos urbanos,
pero el más importante ha sido la falta de trabajo
y recursos para vivir.
El PER ha permitido que esta situaci6n fuera reversible,
y hemos visto cómo muchos pueblos de la España
rural han vuelto a tener una actividad y una vida que hasta
hace poco les era ajena, a la vez que las nuevas vías
de comunicación, físicas y telemáticas,
favorecen el desarrollo de lo periférico. Sin propugnar
aquí la existencia de sociedades subsidiadas, no
cabe sino rendirse ante la evidencia de que, cuando menos,
los subsidios contribuyen a rectificar los efectos más
negativos y no queridos del mercado.
El precio que cuesta a la sociedad el PER, comparado con
los beneficios que se consiguen de esas prestaciones, es
ridículo. A nadie con sentido común se le
ocurre evaluar el coste de tener espacios naturales protegidos,
o el coste de proteger a especies en vías de extinción,
ya que el valor de la naturaleza está muy por encima
del precio de su mantenimiento. Con el PER deberíamos
adoptar la misma perspectiva, el proceso de desertización
aumenta con el abandono de los asentamientos rurales, y
el valor de la cultura rural está muy por encima
del coste del PER.
Es ofensivo ver cómo se despilfarra a manos llenas
en eventos culturales y deportivos de valor más que
dudoso, mientras que se desprecia a fenómenos culturales
directamente vinculados con la vida y la naturaleza. Esta
reforma pretende acabar con el PER sin contemplar medidas
alternativas para mantener la cultura y formas de vida rurales.
Es un disparate histórico descomunal.
+C.
Al abaratamiento del despido.
El proyecto presentado por el gobierno pretende hacer desaparecer
los salarios de tramitación que se devengan en caso
de despido improcedente.
Hay que recordar que en España el despido es libre,
y sin coste alguno para la empresa. Cuando un trabajador
incumple con sus obligaciones, la empresa le despide y no
le tiene que abonar nada. También tenemos que recordar
que las obligaciones que un trabajador puede incumplir,
y que son causa de despido, son muchas, y se le aplican
por los tribunales con todo rigor.
El deber de obediencia del trabajador al empresario es total,
y no tiene ninguna limitación. Por tanto el despido
es libre y gratis para la empresa.
Solamente
en aquellos supuestos en que un empresario quiere prescindir
de un trabajador sin ningún motivo, es decir rompe
el contrato de trabajo caprichosamente, le tiene que indemnizar.
Pero esto ocurre no solamente en una relación laboral,
sino en cualquier tipo de relación jurídica.
En estos supuestos la Ley establece dos indemnizaciones,
una indemnización de 45 días por año
de trabajo, y otra indemnización consistente en que
la empresa debe de abonar los salarios que transcurran desde
la fecha en que despide al trabajador, y la fecha en la
que se extinga por acuerdo, o judicialmente, el contrato
de trabajo.
Ahora
el gobierno quiere que esos salarios de tramitación
corran, no por cuenta del empresario que despidió,
sino a cuenta del paro que corresponda al trabajador. Es
decir, la indemnización por el incumplimiento por
parte del empresario del contrato de trabajo, no lo tiene
que pagar el empresario: lo paga el trabajador. Es un caso
evidente de transferencia de responsabilidades del infractor
al cumplidor. El proyecto del gobierno favorece al infractor
al exonerarle de sus obligaciones, y traslada la sanción
a quien sufre la infracción, al trabajador.
LAS
CONSECUENCIAS INTOLERABLES DE LA LEY
Pero
esto, siendo ya intolerable, no es lo más grave.
Las consecuencias que esta ley va a tener, y cómo
va a influir en las relaciones sociales es mucho peor.
Estamos viendo la aparición y desarrollo del acoso
moral en el trabajo como uno de los fenómenos más
recientes de la sociedad. Dicen las estadísticas
que afecta a unos 3.000.000 de trabajadores. Este acoso
moral es proporcional a la pérdida de derechos de
los trabajadores. Los contratos precarios y la facilidad
del despido generan inseguridad laboral. El desequilibrio
brutal en la relación de trabajo a favor de la empresa
facilita que el empresario actúe despóticamente
contra sus empleados.
A estos no les queda más remedio que sufrir resignadamente
el desahogo del patrón. Con la exoneración
de abonar salarios de tramitación al patrón
se le proporciona un arma más de presión.
Si las indemnizaciones que se pagan por despido son ya ridículas,
si no hay salarios de tramitación en la práctica
significa que la indemnización de 45 días
por año de trabajo también se reduce.
Si cuando se produce un despido, el trabajador para cobrar
los 45 días de indemnización tiene que contratar
a un abogado, y esperar más de tres meses una resolución
judicial, y luego ejecutarla, el coste del servicio jurídico
y de la espera judicial hará que acepte sin rechistar
30 días o menos de indemnización, ya que si
quiere sacar los 45 días le resultará más
caro.
Esta facilidad de despido, de abonar indemnizaciones ridículas
por extinción del contrato somete al trabajador a
los caprichos del empresario. No se puede negar a realizar
horas extras sin cobrarlas, ni a cualquier otro abuso, ya
que si lo hace le despiden sin prácticamente coste
para la empresa.
LA
FALSEDAD DE LOS ARGUMENTOS DEL GOBIERNO
El
argumento del gobierno y la patronal para proceder a este
recorte de los escasos derechos que quedan es falso.
Dicen que las empresas están demandado trabajadores
y que no se cubren las plazas ofertadas.
Señalan en concreto al sector de hostelería,
donde hay una gran demanda de trabajo que no se cubre. Este
sector es donde se produce una explotación más
inhumana del trabajador. Los trabajadores de este sector
trabajan jornadas de 12 horas diarias, sin festivos, ni
domingos.
La media de salarios pactados en convenios está en
torno a los 560 euros netos al mes, a razón de unas
jornadas de 300 horas al mes, da un salario hora de 1.86
euros, o 310 pesetas la hora. Ese es el trabajo que quieren
obligar a realizar a los parados. Convertimos en una país
de camareros en una España de botijo, pandereta y
fiestas para "guiris".
Este
mismo gobierno, que ofrece estas alternativas para acabar
con el paro, que nos abocan al subdesarrollo, no ha hecho
absolutamente nada para mejorar las condiciones de trabajo
en el sector de hostelería, ni en ningún otro.
Eso no le preocupa, su objetivo es optimizar la explotación
del trabajador al menor coste posible.
Además
de los desempleados, cuentan también con unos cientos
de miles de inmigrantes, que malviven en circunstancias
infrahumanas, a quienes culpabilizan del incremento de la
delincuencia, y que compiten por los parados por puestos
de trabajo miserables. Es el último escalón
social: maniatados por una legislación de extranjería
que les imposibilita la integración social y laboral.
Pero
la sociedad no puede sufrir tanta injusticia y desigualdad
sin pasar factura. Este gobierno es el mismo que cuando
se enfrenta con un problema social, (la juventud sin motivación,
la droga, la delincuencia, la marginación, el fracaso
escolar, la violencia doméstica, el envejecimiento
de la población...) hecha la culpa a los padres.
Dice, los padres no saben educar a sus hijos.
Ese camarero, que está doce horas trabajando, a cincuenta
kilómetros de su casa, ganando un sueldo que mal
le permite subsistir, tiene que mantener una familia, educar
unos hijos, y en sus horas libres darles clases de matemáticas.
Ellos son los culpables de no aprovechar las oportunidades
que les ofrece este gobierno tan maravilloso.
ELEGIR
AL CONTRINCANTE
Frente
a esta situación de desolación social, contrasta
la falta de conciencia en la opinión pública
respecto de estos problemas. El gobierno impone sus leyes
sin contestación social. Y es que el sistema a elegido
muy bien a su oposición. El primer principio de un
gobernante, elegir a su oponente. El PP a través
de la campaña mediática del diario "EL
MUNDO" consiguió que un político sin
relieve, que ha fracasado en su provincia, sea su oponente.
Zapatero, diputado por León, una provincia de tradición
socialista, no ha ganado nunca en su provincia. Ha facilitado
que León sea dominado por un clan mafioso, que gobierna
con mayoría absoluta haciendo continuos desmanes.
Zapatero no fue oposición en su provincia, sino la
pieza que facilitaba esa dominación absoluta por
la derecha. Aznar no podía tener un oponente más
cómodo.
En
el ámbito laboral pasa lo mismo. La patronal ha elegido
como oponente a unos sindicatos mantenidos por el poder.
que se hartan de decir que ellos son los representantes
legítimos y únicos de los trabajadores. y
ni siquiera saben trasladar los problemas laborales a la
opinión pública.
La
pérdida de derechos laborales sólo se explica
si se tiene en cuenta esa falta de oposición social
frente a la patronal. La falta de libertad sindical, y el
modelo de sindicalismo propiciado por el poder, en el que
se entrega el monopolio de la representación de los
trabajadores a unos sindicatos sin implantación social,
explica la falta de contestación a los abusos del
poder.
Estos sindicatos falsamente llamados mayoritarios solamente
son eficaces al impedir la autoorganización de los
trabajadores en sindicatos sin tutela del poder, y al romper
las luchas que se inician al margen de ellos.
Este
proyecto de Ley no puede prosperar, hay que arriesgar toda
la fuerza en impedir su aprobación. La huelga general
e indefinida es inevitable hasta que no cambie la orientación
social del gobierno. Si sale adelante la ley que no ose
ningún sindicato presentarse a los trabajadores como
garantes de sus derechos. Habría que empezar a reconstruir
los cimientos sindicales desde cero. Que los trabajadores
sean conscientes que las organizaciones sindicales que les
han impuesto para que les representen, no les defienden.
El
panorama político actual no precisa de organizaciones
de extrema derecha, si no los detenemos lograrán
consolidar el fascismo democrático.
Si te dejas embaucar por la tele-basura y te inhibes no
te quejes después, serás cómplice pasivo
de esta lamentable situación.
¡Organízate
y lucha!